Historia – Leyenda

Los Reyes Magos de Oriente son según el Nuevo Testamento, unos magos que vieron y siguieron el rastro de una estrella que según una profecía los guiaría hasta el nuevo Rey de Israel, llevándolos hasta Belén, para adorar al niño Jesús.

 

Los Magos se pusieron en camino siguiendo la estrella y llevando cada uno de ellos un regalo para Jesús. Oro, por su condición de rey; Incienso por si el niño era Dios y Mirra, por si era hombre y había de morir.

 

El evangelio de Mateo (único libro de la Biblia que habla de los Magos) no especifica cuántos eran, sólo dice que eran magos o sabios y que venían de Oriente.

 

Con el tiempo, estos magos, pasaron a ser astrólogos y después la Iglesia los nombró definitivamente, Reyes, un título menos misterioso que el de magos.

 

Según la tradición los nombres de los tres magos son: Baltasar, Gaspar y Melchor.

 

Según el magnífico mosaico bizantino de Rávena, donde aparecen por primera vez, ninguno era de raza negra. No es hasta finales del siglo XIV que queda fijada la imagen icónica de un rey blanco, uno moreno y uno negro, según la Iglesia, para representar las tres grandes razas conocidas en la época.

EL REY MELCHOR

El rey blanco, de piel clara, porque viene de un país donde la gente tenía la piel de este color. El Rey Melchor, tiene los cabellos y la barba largos y completamente blancos. Es de origen europeo y su ofrenda a Jesús fue Oro.

EL REY GASPAR

El rey moreno, se representa de piel clara y rosada y los cabellos castaños. Es de origen asiático y su ofrenda a Jesús fue Incienso.

EL REY BALTASAR

El rey negro, se representa de piel negra y va vestido según el estilo árabe, porque en su país de origen visten así.
En la iconografía antigua no aparece como negro, ya que era sinónimo de no cristiano y no se podía concebir un rey que fuera infiel.
Tradicionalmente, los Reyes Magos de Oriente nos visitan doce días después de Navidad, la noche del 5 al 6 de enero. Durante los días previos, las niñas y niños escriben una carta a los Reyes Melchor, Gaspar y Baltasar pidiendo aquello que desean.

 

Y en esa noche mágica los niños deben acostarse temprano para que los reyes les puedan dejar algún regalo o, en algún caso, un saco de carbón.